Tiro al arco...
En realidades, ficción
Basado en hechos reales
Arquitectura In Situ
Un artículo para Semillas
La escuela de la vida también tiene sus maestrías en arquitectura. Tras años de estudio, el arquitecto o arquitecta termina la Universidad con la cabeza llena de estructuras, materiales y sistemas de ventilación; además de una jerga inentendible para el resto de la humanidad. Sin embargo, el aprendizaje no se detiene con un diploma y el birrete al aire; y es precisamente entre personas que no saben usar la wincha, mucho menos interpretar un plano de planta o alzado, donde uno puede matricularse al curso de “arquitectura in situ”.
Nomatsiguenguitas
Una historia de Máximo Casancho
Me encuentro mal. Me duele la cabeza, como si el cerebro hubiera decidido crecer sin control y se comprimiera dentro del cráneo. Tengo los músculos debilitados y el esqueleto atormentado. Y, lo peor, la tos. Llevo varios días sin dormir, la tos me lo impide. Creo que voy a morir. Maldita tos.
Confesión
Lo confieso: la maté. Sin querer buscar expiación, permítanme contarles lo ocurrido y comunicarles que no fue un acto calculado, mucho menos premeditado; solo fue un acto instintivo de un ser humano desesperado.
Elecciones municipales
—¡Retírense! —grita un hombre que lleva una visera negra.
La gente se mueve distraída, haciendo caso omiso a la orden. “Crec-crec”, parece que algo no funciona entre las manos del sujeto, hasta que, con un fuerte estruendo, la bala sale disparada de entre sus dedos. El proyectil sigue la línea recta, penetrando directamente el pecho del candidato. El hombre cae al suelo, inconsciente.
La gente se mueve distraída, haciendo caso omiso a la orden. “Crec-crec”, parece que algo no funciona entre las manos del sujeto, hasta que, con un fuerte estruendo, la bala sale disparada de entre sus dedos. El proyectil sigue la línea recta, penetrando directamente el pecho del candidato. El hombre cae al suelo, inconsciente.
Castigo nativo
Los
madereros se dedican a despoblar los árboles de la selva amazónica.
Cada día, salen de la selva un número incontable de camiones arrastrando
remolques llenos de troncos de árbol. Llevan la madera a la
“civilización”, donde se transforma en puertas, palos de escoba y
muebles. Sin embargo, el proceso no es cíclico y, a falta de
reforestación, cada vez menos árboles habitan la selva amazónica, el
pulmón del mundo.
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