Elecciones municipales

—¡Retírense! —grita un hombre que lleva una visera negra.

La gente se mueve distraída, haciendo caso omiso a la orden. “Crec-crec”, parece que algo no funciona entre las manos del sujeto, hasta que, con un fuerte estruendo, la bala sale disparada de entre sus dedos. El proyectil sigue la línea recta, penetrando directamente el pecho del candidato. El hombre cae al suelo, inconsciente.

El caos se apodera del local. Algunos simpatizantes del partido político atienden al candidato, parece que aún tiene pulso. Otros militantes salen corriendo tras el hombre de la visera.

—¡Deténganlo! —ordenan, mientras ven como el criminal sube a una moto y se mezcla con el tráfico nocturno.

Entre cuatro sacan el cuerpo y lo suben al primer coche que encuentran.

—¡Rápido, al hospital! —grita alguien al conductor.

El auto acelera y se pierde por la carretera. Cinco minutos se demora en llegar al centro médico, pero el impacto fue mortal. El corazón, atravesado por la bala, ha dejado de latir.

En el local gritan, lloran, gimen de dolor, incomprensión e indignación. Todos desean despertar. Mas están despiertos, viviendo el lado oscuro de la política y el poder.


San Martín de Pangoa, Perú